3 indicadores para saber si estás estresado/a

¿Estás estresado/a?

Aunque existe un estrés positivo y beneficioso, cuando hablamos de sentirnos estresados, nos referimos a la sensación de que nuestra activación es demasiada, y empezamos a notar síntomas de agotamiento.

Es importante saber si hemos llegado al punto del agotamiento o estamos cerca de llegar, ya que resulta muy nocivo para nuestro cuerpo, nuestra salud metal (o higiene emocional) y para nuestras relaciones con los demás.

Nos gusta pensar que cuando estemos estresados lo sabremos, tenemos una falsa sensación de control sobre nuestro cuerpo. Es verdad que podemos saberlo pero no sin estar pendientes de ello, entender un poco qué es el estrés y hacer introspección. Ciertamente el cuerpo avisa, pero no tan claramente como nos gustaría…

Veamos un resumen de los “avisos” que nos da tanto el cuerpo como la mente:

Indicadores Emocionales

Cuando el estrés se hace crónico y empieza a ser perjudicial para la salud, suele ir acompañado de sensaciones de “no llegar”, desde el agobio hasta la angustia, un desasosiego, un sentirse sobre-exigido/a y esa horrible sensación de que necesitas que los días tengan más horas para abarcar más cosas.

También cuando nos estresamos nos volvemos más irascibles. Los estudios demuestran que cuando se sufre estrés, sube el nivel de resistencia frente a aquellas cosas que nos estresan (divorcio, muerte, enfermedad de un hijo) pero baja el nivel frente a todo lo demás, es decir, cualquier tontería nos afecta mucho. Esto explica por qué muchas personas reaccionan tan agresivamente ante sustos o pequeños  accidentes de coche o ante un resultado deportivo.

Indicadores cognitivo-conductuales

Toda la agilidad cognitiva que da una pequeña dosis de estrés, se pierde cuando el estrés es más intenso y se alarga en el tiempo. Lo primero que se nota es que no se está tan “despierto”, cuesta concentrarse, cuesta tomar decisiones, no aparece la palabra justa que estamos buscando, no retenemos la información con facilidad, etc.

Desde el punto de vista del comportamiento, nos “premiamos” más a menudo con aquellas cosas que nos apetecen en el corto plazo aunque sepamos que nos perjudican (el tabaco, el alcohol, el chocolate, los helados, etc.). Cada persona tiene la suya y algunas tenemos varias 😉

Indicadores físicos

Siempre que nos hemos pasado de estrés, el tracto digestivo nos avisa, pero para notarlo antes de que se deteriore demasiado, hay que prestar mucha atención y tener algún momento de calma. Si no es así, ya habremos desarrollado algún tipo de gastritis (cuando no úlcera) y /o tendremos algún síntoma de colon irritable (cuando no enfermedad de Crohn).

La respiración es más superficial, y respiramos sólo con la parte alta de los pulmones. Esto puede ser evidente pero no estamos acostumbrados a observarlo….

Y el tercer gran afectado siempre es el sueño. En calidad, en cantidad o en ambas a la vez. No sé si todos entendemos la absoluta importancia del sueño para nuestras vidas (diría que no si miro un poco alrededor). Desde el punto de vista fisiológico es totalmente vital pero a menudo olvidamos que desde el punto de vista emocional, la falta de sueño es devastadora. Y lo que es peor, al dormir mal tenemos más estrés, y cuanto más estrés peor dormimos y así entramos en un círculo vicioso que puede acabar con nuestra salud física y psicológica, con nuestra calidad de vida, y con nuestra vida misma.

¿Estás estresado/a?